Plasma de inducción

El plasma de inducción o plasma acoplado inductivamente, como se le llama frecuentemente, es un tipo de tratamiento de plasma basado en el uso de inducción electromagnética para crear descargas de plasma a temperaturas extremadamente elevadas. 

El plasma de inducción o plasma acoplado inductivamente, como se le llama frecuentemente, es un tipo de tratamiento de plasma basado en el uso de inducción electromagnética para crear descargas de plasma a temperaturas extremadamente elevadas.  El plasma de inducción se crea generalmente a partir de gas argón. El gas se introduce en un cilindro de cuarzo en el que se ha creado un campo magnético mediante un electrodo en espiral que rodea al cilindro. Esto induce corrientes eléctricas dentro del gas y como resultado se crea un plasma. El plasma de inducción generado puede alcanzar temperaturas desde 6 000 hasta 10 000 kelvins (también pueden crearse plasmas a temperaturas mucho menores) y al ser expulsado del cilindro crea una antorcha de plasma de inducción. 

La aplicación del plasma de inducción

La tecnología de plasma de inducción se utiliza comúnmente en campos como la esferoidización de polvos y la síntesis de nanomateriales. La esferoidización de polvos es un proceso usado para cambiar la forma de las partículas de un polvo con el fin de mejorar su flujo, aumentar la densidad de empaquetamiento y eliminar las cavidades internas. El plasma de inducción funde las partículas de bordes irregulares con el calor extremo que genera, después de lo cual, la sustancia en forma líquida se fragmenta en esferas debido a la tensión superficial. Las partículas conservan esta forma esférica al enfriarse después del tratamiento con plasma de inducción.